Dejo atrás Hopkins de la misma manera que lo hice para llegar, a dedo. Madrugo para poder hacer camino hoy. En el mismo cruce que me dejó la furgoneta espero a alguien que me lleve hasta la carretera principal. Mira por donde, una de las mamitas y su hijo van hacia Dangriga. Desde allí podre coger un bus hacia Belice city. Dejo atrás un pueblo de lo mas encantador. No solo por lo que en sí es el pueblo si no por sus gentes hospitalarias.
Ya en la terminal de Dangriga conozco a una pareja de neozelandeses los cuales seguro que si no estaban en los 70 poco les faltaba. Esto no sería noticia si no fuese porque son mochileros. Se les ve que han viajado mucho. No dejo de sorprenderme de la fuerza y ganas de viajar que deben de tener. Viajar de mochila en transporte público es algo que por momentos te agota. Solo la motivación de seguir adelante te da fuerzas en esos momentos. Y ellos estaban ahí, con sus mochilas correspondientes y viajando durante dos meses por centro América. Me hubiese encantado hacerles unas fotografías pero fue tan interesante que no encontré el momento. Ellos se dirigían al este y yo al norte. Para llegar a Belice city desde el sur hay que pasar por necesidad por la capital Belmopan. No pasas por la capital por capricho si no porque no se puede seguir porque al parecer hay más agua que tierra firme. Tres horas más tarde llego a Belice city. Me llama la atención que entramos a la ciudad por el cementerio. No hay muros, no hay vallas. Solo una carretera que lo atraviesa. Incluso el último tramo se bifurca en dos carreteras con medianera. La misma mediana está llena de tumbas. Nunca había visto algo igual. Rápidamente de desde la terminal me desplazo mochila al hombro por el centro de Belice city. Tiene un par de canalitos de agua que he de cruzar. Desplazándome hasta donde parten las embarcaciones para cayo Clauker respiro lo que será el centro de la ciudad por la noche. He decidido pasar unos días en cayo Clauker. Cayo Clauker es uno de los muchos cayos de Belice. Belice tiene la segunda barrera de coral más grande del mundo. Solo le supera la de Australia. No voy a poder ver tiburones, manatíes, mantas gigantes ni el inmenso tiburón ballena que puede llegar a los 20 mts de largo. Ya de por sí Belice es caro y gente de todo el mundo viene expresamente aquí para bucear. Todo es relativo evidentemente. Si uno lo mira desde el punto de vista de unas cortas vacaciones anuales pagar 40 € mínimo hasta los 150 0 200 € por día y bucear ( los que tienen licencia en lugares como el blue hole ) no tiene precio. Pero ese no es mi viaje y lo tengo que aceptar. Además no tengo licencia de para bucear con bombona. El cayo en cuestión es muy pequeño. En una hora y algo llegas a Cayo Clauker. Antes de llegar la lancha Cayo Clauker a dejó a un pasajero que debería de ser un operario en el cayo anterior. Todo el cayo era un campo de golf con resort. Qué barbaridad lo que pueden llegar a crear los negocios. Por e contrario Cayo Clauker está lleno de casitas, ofertas para bucear, lugares para dormir y demás comercios para el turismo. Obviamente viven de él. No hay coches, solo bicis y carritos de golf utilizados para desplazarse por la prácticamente única calle del cayo y sus nueve o diez cortas adyacentes. Si en Belice las cosas las vi caras para mi bolsillo aquí la cosa se ha disparado. Un litro de leche 2€ y así casi todo. Es el precio a pagar por estar en un lugar como este donde todo viene de fuera menos las langostas y el pescado. Coincido con Rodrigo y Juan, dos mexicanos que están durmiendo en el dormitorio en el que estoy. Con ellos comparto unas cervezas. Pasear por el cayo es muy placentero y caluroso a la vez. Si no sopla la brisa el calor es fuerte. La arena es blanca y sobra decir que las aguas son como cristal y cálidas. Como uno se contagia enseguida del ritmo pausado de las islas pequeñas. Eso de saber que por más que andes no sales de ella y en un plisplas te la recorres de punta a punta, te quita todo el estrés que lleves. No es mi caso el estrés es solo una forma de explicarlo. Disfruto de Cayo Clauker un par de días echando mano de la cocina del hostel. Pero mira por donde hoy unos mochileros del hostel cogieron como 20 langostas con una de las canoas que hay en el hostel para los huéspedes. Las va a preparar la dueña del hostel con arroz de coco y por solo 4€ cenaré langosta.
Amanece y el calor ya está en el ambiente. Es el momento de tomar de nuevo el barco que me llevará de retorno a Belice city desde donde cogeré un bus para Benque viejo el último pueblo al oeste de Belice para entrar de nuevo en Guatemala y visitar lugares que no vi aprovechando que entraré a México por el noroeste de Guatemala. Es domingo temprano y Belice city está tranquila. Casi no hay nadie por las calles. En cambio la estación si está algo animada. El bus que sale a las 10 cuesta apenas 1 € más que los regulares pero va directo hasta la frontera. Solo somos cuatro y acaba suspendiéndose. He se subirme al de las 10 ½ que es regular. Un chiken bus de los simpsoms más. Este no es que va lleno, faltan plazas. Consigo sentarme en la parte de atrás para controlar la mochila. Seguro que llueve y lo tengo comprobado, no hay bus que no filtre agua. Si no estoy al tanto, la mochila se moja. A mi lado dos rastas con sus correspondientes pulseras y collares con la foto del máximo representante rasta del cual no me acuerdo del nombre. Y como no podía faltar, uno de ellos con un peta a medio acabar en sus manos pues en los buses no se puede fumar. A mitad de camino entra un rastaman entrado en años. Lleva un gorro de lana con los colores rastas. Es puro hueso y su cabellera recogida en el gorro estoy seguro que pesa más que el resto del cuerpo. Es una seta de colores. Cara de pocos amigos recorre todo el bus hasta el final donde me encuentro. No saluda a nadie, bueno, a todos los rastas si. Puño contra puño y what´s up, man ?. En una de las paradas bajo a estirar las piernas pues estos buses eran los de los alumnos de primaria americanos y como tal fueron hechos. Son super estrechos y con los años deteriorados. Es entonces cuando el rasta remata el peta. Me sonríe y saluda. Le felicito por el país y su gente y agradece el gesto. El bus se va, abrimos el portón de atrás y en marcha subimos. Poco después y tras una fuerte lluvia llego a al pueblo fronterizo. Allí me encuentro con el espabilado de turno en la frontera. Siempre los hay. En este caso taxista. Si no vas en taxi andas unos tres km. Le pregunto cuánto y me dice 5 Belices ( 2,5$ ) . Lo que nos sabe el listo es que ya sé que cuesta la mitad o como mucho 3 Belices. Le digo, por 5 me voy andando. Me dice, andando iras. No me lo acaba de decir cuando ya me estaba subiendo a uno con un guatemalteco por 3 Belices. Fíjate tu que no me voy andando. Ahí te quedas, por listo. Ni ganas 5 ni ganas 3. Ahora me toca pagar en migraciones 37,5 bz ( 19 $ ). Por lo demás, los trámites de ambas fronteras son rápidos. Ni dos pasos en tierra guatemalteca y el 2º listo de la frontera. El cambista. Cambio ? . A cuanto me cambias el Bz ? A 3 quetzales te lo doy. A 3 quetzales ? si te acabo de escuchar que le decías a ese a 3,60. Olvídalo amigo. Ya le cambio a otro cambista. Es que el va a cambiar más. Y quien te a dicho a ti cuanto voy a cambiar yo ?. Total, que a otro le vendí los bz que me quedaban a 3,65 quetzales. Total, llevaba no llega a 10 € al cambio pero paso de que me tomen el pelo. Lo dicho, ya estoy en de nuevo en Guatemala y al igual que cuando entre en Belice, el cambio es total ¡. Que no se me olvide……… Si alguien viene por centro América, que no se olvide de este país. Es de lo más interesante.

Panel de buses en Dangriga. Belice._IGP9589

Panel de buses en Dangriga. Belice._IGP9589

Puente Swing. Belice city. Belice._IGP9590

Puente Swing. Belice city. Belice._IGP9590

En el puerto. Belice city. Belice._IGP9591

En el puerto. Belice city. Belice._IGP9591

Terminal de buses Belice city. Belice._IGP9625

Terminal de buses Belice city. Belice._IGP9625

Todo el cato es un resort y campo de golf. Belice._IGP9593

Todo el cayo es un resort y campo de golf. Belice._IGP9593

Sin palabras. Belice._IGP9596

Sin palabras. Belice._IGP9596

Cayo Caulker. Belice._IGP9599

Cayo Caulker. Belice._IGP9599

Debilidad por las pasarelas. Cayo Caulker. Belice._IGP9602

Debilidad por las pasarelas. Cayo Caulker. Belice._IGP9602

O por las buens vistas ?. Cayo Caulker. Belice._IGP9605

O por las buens vistas ?. Cayo Caulker. Belice._IGP9605

Vistas desde el agua. Cayo Caulker. Belice._IGP9607

Vistas desde el agua. Cayo Caulker. Belice._IGP9607

Voleyagua.Cayo Caulker. Belice._IGP9609

Voleyagua.Cayo Caulker. Belice._IGP9609

Manten la isla limpia.Cayo Caulker. Belice._IGP9612

Manten la isla limpia.Cayo Caulker. Belice._IGP9612

Hoteles en Cayo Caulker. Belice._IGP9613

Hoteles en Cayo Caulker. Belice._IGP9613

Calle principal. Cayo Caulker. Belice._IGP9614

Calle principal. Cayo Caulker. Belice._IGP9614

A pescar sin salir de casa. Cayo Caulker. Belice._IGP9615

A pescar sin salir de casa. Cayo Caulker. Belice._IGP9615

Vistas tomando una cerveza.Cayo Caulker. Belice._IGP9618

Vistas tomando una cerveza.Cayo Caulker. Belice._IGP9618

Langosta por 4€. Hostel Bella. Cayo Caulker. Belice.

Langosta por 4€. Hostel Bella. Cayo Caulker. Belice.



Es la cuarta frontera que cruzo por vía fluvial, dos por rio y dos por mar. Acabo de desembarcar en Belice. El segundo país más pequeño de centro América. Aunque por muy poco. El más pequeño es El Salvador y casualmente, uno lo baña el Pacífico y otro el Caribe. Es el caso de Belice. He accedido a él desde Rio dulce, Guatemala. Somos los únicos en desembarcar hoy en Punta gorda, primer puerto en el sur de Belice. No hay nadie. Solo un guardia que nos autoriza a bajar de la embarcación. El trayecto ha durado poco más de una hora. Las diferencias nada más pisar tierra beliceña son notables. En principio hablan inglés. Es el único país en centro América que lo habla. Su herencia como colonia británica es palpable. Su moneda lleva la imagen de la reina de Inglaterra cuando era una moza. Las construcciones también transmiten ese aire caribeño con rasgos de colonialismo británico. Sus gentes son llamadas garífunas y criollos. Son negros descendientes de esclavos africanos que los británicos trajeron cuando colonizaron el país. Como en Punta gorda hay poco que ver en cuanto cambio algunos cheques de viaje para tener moneda beliceña decdo irme hacia el norte. Aquí prácticamente hay una carretera que según donde esté y salvo un par de excepciones la llaman carretera del sur, este o norte. Ya de entrada percibo que la regularidad de los buses es escasa. También usan los school bus que los americanos y canadiense han vendido por toda centro América. Que incómodos son. En cuanto haces un par de horas en uno de ellos el culo lo nota y no sabes cómo ponerte. Si a eso le añadimos las lluvias ocasionales ya es la monda. Hay que cerrar las ventanillas y la humedad y calor hace que el trayecto  sea realmente pesado. Decido  una vez dentro del bus que  va desde Punta Gorda a Belice city que me voy a parar en un cruce para desde ahí ir hasta un pueblecito costero llamado Hopkins. Por lo que he leído será interesante visitarlo. Tras unas tres horas de bus con sus correspondientes paradas por el camino llega la mía. El cobrador me avisa. Recojo mi mochila y para abajo. Estoy en medio de una carretera que aun siendo la principal tiene muy poco tráfico. Es otra de las cosas que he observado. Apenas hay vehículos. Solo hay dos autobuses al día que desde Dangriga, un ciudad relativamente grande para lo que es el país llegan cada día a Hopkins. El próximo pasará en no menos de cuatro horas y media. No queda otra más que ir andando unos seis km con la que cae y la mochila o hacer dedo. Opto por hacer dedo he preguntado en el bus y parece ser que es seguro. Además, se respira en el ambiente que no hay problema. No llevo cinco minutos en el cruce y una furgoneta deja a dos vecinos de Hopkins en el cruce. De seguida entablamos conversación y le pregunto por cómo van hasta el pueblo. La respuesta es haciendo dedo ( hitching ). De inmediato lo que había leído acerca de este pueblo y sus gentes se cumple. Amabilidad y cortesía en todo momento. En menos de quince minutos estoy subido en l parte de atrás de una furgo camino a Hopkins. Me comentan que en el fin de semana están de fiesta local y que estoy invitado. Llegamos al pueblo. Desde luego no te pierdes para llegar. El camino no podía ser más recto. La furgoneta me deja en la única calle que tiene el pueblo. O vas a norte o al sur. No hay más. Donde tengo pensado dormir está hacia el sur. Me despido de los dos compañeros de furgoneta para vernos más tarde seguro. Está cayendo una de miedo. Estoy literalmente chopado. El calor y la humedad es altísima. Casi todo el mundo cuando se cruza conmigo  me saluda con una naturalidad que sorprende. Por fin llego a donde voy a dormir. Me recién tres mamitas negras sonrientes que desde el primer momento me hacen sentirme como en casa. Si en este pueblo hay poco que hacer eso el lo que voy a hacer, poco. Ya caminado hacia el hostal vi todo el pueblo como aquel que dice. Ahora lo voy a ver desde la orilla. Prácticamente no hay playa. Las cabañas y las palmeras llegan hasta la orilla y lo poco que queda de playa es lleno de restos que la marea deposita en la playa. Es de todas todas, un playa caribeña. Porque realmente la playas caribeñas son así. No siempre son como las que nos muestran en los catálogos de viajes. Al volver al hostel una de las mamitas me dice que hay una hamaca junto al mar que me está  esperando para descansar. La siesta que me calzo es de órdago. El día fue intenso y la hamaca lo sabe. Esta noche hay un partido de basket en la cancha del pueblo. Me lo ha dicho el hijo de una de las mamitas. Tal y como me lo comenta debe de ser un partido importante. Después de cenar volviendo al hostel me encuentro con el bullicio del partido de basket. Las gradas están casi llenas. Creo que la mitad del pueblo está allí. Los equipos no tienen uniforme. Cada uno va con lo que tiene. Tienen dos árbitros y apuntan el resultado en un pizarra atendida por dos chiquillos que se lo toman de lo más profesional. Sin lugar a duda lo que en España sería un partido de amigos aquí es bastante más importante. No sé bien si mañana me quedo aquí un día más o me marcho hacia el norte. No lo he comentado antes pero Belice es un país caro en comparación con el resto de centro América. Esto me condiciona a los días que pasaré por aquí.

Llegada a Belice por mar. Punta Gorda, Belice._IGP9573

Llegada a Belice por mar. Punta Gorda, Belice._IGP9573

Haciendo autostop en Belice. _IGP9575

Haciendo autostop en Belice. _IGP9575

Hopkins, Belice._IGP9578

Hopkins, Belice._IGP9578

Hopkins, Belice._IGP9579

Hopkins, Belice._IGP9579

Todo un mundo, Belice._IGP9581

Todo un mundo, Belice._IGP9581

Hopkins, Belice._IGP9585

Hopkins, Belice._IGP9585

Hopkins, Belice._IGP9586

Hopkins, Belice._IGP9586

La librería, Hopkins, Belice._IGP9588

La librería, Hopkins, Belice._IGP9588

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